
Cuando pensamos en música antigua, es inevitable que nuestra atención se vea atraída por los grandes periodos imperantes: el Renacimiento, con sus imponentes polifonías, y el Barroco, considerado ‘cumbre’ de la música temprana.
Sin embargo, la configuración del lenguaje de este último solo fue posible gracias al trabajo de deconstrucción de los paradigmas que se dio en la transición entre estos dos periodos y es, curiosamente, uno de los repertorios a los que menos atención se presta a nivel general, desde el entorno académico a la programación de los festivales. Afortunadamente, comienzan a surgir especialistas de primer nivel que vuelcan todo su esfuerzo en la reconstrucción de este repertorio, del todo determinante para el desarrollo del lenguaje que hoy conocemos. Una de ellas es la violinista Leonor de Lera.
Por Fabiana Sans Arcílagos